Como usualmente sucede, la transmisión de Millonarios-Corinthians, la de Santafé-Emelec y la de Junior-Palmeiras resaltó por su calidad técnica y por la pobreza en el análisis de sus comentaristas. No me sorprende en absoluto, de hecho es normal que los periodistas deportivos en Colombia, a excepción de dos o tres, no tengan ni idea de fútbol.
Particularmente, cuando veo una transmisión me gusta que los comentaristas revelen situaciones del partido que yo fui incapaz de percibir, y que como "expertos en fútbol" están calificados para identificar. Pero eso no sucede. Los comentaristas son incapaces de analizar un partido con algún grado de profundidad y terminan describiendo lo que es evidente o rellenando los espacios vacíos que deja el narrador con frases refrigeradas. Por ejemplo, si hay muchos centros, un comentarista colombiano promedio diría "hubo centros" (no falta el que dice "hubieron" centros), lo cual resulta bastante patético e innecesario.
Tampoco los culpo. No es fácil leer un partido, para desentrañar las dinámicas que rigen un juego se requiere haber visto mucho fútbol y ese no es su caso. Pero la situación se ha hecho tan impune que he aprendido a conformarme, a simplemente pasar por alto todos sus comentarios y hacer de cuenta que son un hincha más que tiene derecho a decir lo que quiera.
Pero eso no es todo. Estoy resignado a que un comentarista en Colombia no haga un análisis clarificador, a que no contribuya con datos importantes (mucho menos que los sepan), así que simplemente me conformo (o he aprendido a conformarme) con que comenten lo que ven. Pero ni eso pueden. Los comentaristas colombianos son desatinadísimos, como si estuvieran transmitiendo otro juego. Dicen cosas que no concuerdan con el desarrollo de los partidos, y como el público en general hace lo mismo, es decir, dar por sentado que no hay nadie hablando, los comentaristas cada vez tienen menos control y dicen lo que se les canta. He terminado por bajarle el volumen y presenciar transmisiones perdiendo el sonido ambiente que es un ingrediente importantísimo del fútbol. Todo con tal de no aguantar las irrealidades con las que salen.
Supongo que en el fondo me corroe la cochina envidia de que un tipo o mujer que no sabe nada de fútbol viva de comentarlo, que los lleven a cubrir partidos nacionales o internacionales, que tengan acceso a estadios, a la grama, a los camerinos, a interactuar con los jugadores (por respeto a sus familias no diré nada sobre las preguntas que les hacen antes y después de los partidos), y todo eso a mí me encantaría, vivir del fútbol, tener una entrada económica y que Win Sports, o Fox Sports, ESPN, RCN o Caracol, me pagaran a mí en vez de pagarles a esos sujetos que solo dicen cosas por decirlas. Así que lo admito, es envidia de que una gente que no sabe de fútbol viva de hablar de fútbol.
Yo sé que es muy hijue#@$&% culpar a un empleado por lo simplón de su trabajo y mucho más exhortar a sus jefes a ejercer más control. No es eso lo que pido (a menos que me busquen a mí). No es necesario prescindir de sus servicios, sí hacerlos caer en cuenta de todas las incoherencias y contradicciones en las que caen. Que por favor los jefes de recursos humanos consigan un experto, o alguien que sepa medianamente de fútbol, y con cuidado examinen al azar cualquier transmisión para identificar la cantidad de disparates que dicen por partido. Notarán que no es mentira lo que digo.
Por otro lado, en el fondo también agradezco su incapacidad de análisis, o sus análisis triviales, porque me han exhortado a hacer mi propio análisis. Y por favor no se malinterprete que soy prepotente y que me ufano de mi conocimiento futbolístico; es solo que he visto mucho fútbol en mi vida y por haber puesto gran parte de mi ocio en él, he desarrollado la capacidad de por lo menos identificar las dinámicas más decisivas en un partido, además no me las invento.
Así que la incapacidad de los comentaristas en Colombia ha sido el puntapié inicial de mis propios análisis. Gracias. Empezaré con el debut de los equipos colombianos en Copa Libertadores 2018.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Recuerde que como hinchas de la Selección Colombia y del fútbol en general, es normal y hasta exaltante el comentario hacia el rival, el que turba la hichada contraria y define con claridad los bandos en disputa.
Del mismo modo recuerde que esa rivalidad sólo es posible en el discurso del fútbol, y que las expresiones de esa rivalidad deben guardar los cánones de respeto y manejo del buen idioma propios de los buenos hinchas y de nosotros los colombianos en general.
Cualquier persona, con cualquier nacionalidad, en cualquier idioma, hincha de cualquier club o selección, es bienvenid@ a dejar su comentario.