lunes, 17 de abril de 2017

Complejo de Conmebol

Yo prefería la Libertadores a la Champions. Prefería el fútbol como se juega en Sudamérica a como se juega en Europa. El fútbol hecho de pasión y no de dinero. La Champions sería un torneo menor sin jugadores sudamericanos y en cambio, la Copa Libertadores es (era) un torneo de primer orden sin jugadores europeos.

Esta realidad es tácitamente aceptada por Europa que al contar con la chequera necesaria, se nutre de los mejores futbolistas del mundo, como se ha nutrido de nuestro continente desde 1492. No es necesario comparar el historial sudamericano con el historial europeo para afirmar que el mejor fútbol, el más vistoso y el más apasionante se juega en Sudamérica. Aún así el único lugar del mundo que desconoce esta realidad es Sudamérica empezando por las cabezas de su confederación.

Para ellos, tenemos que parecernos a Europa, tenemos que erradicar lo que haya de sudamericano en el fútbol y parecernos lo más posible al viejo continente. Ojo, no es un fenómeno exclusivo de la dirigencia. A lo largo de América Latina hay hinchas del Real Madrid, del Barca, del Bayer. ¿La razón? No damos crédito a que tenemos el mejor fútbol del mundo. No percibimos, en particular la Conmebol, que el Real y el Barca son en esencia equipos sudamericanos y que gran parte de lo bello que hay en el fútbol proviene de Sudamérica. Somos presa fácil del mercadeo y apoyamos equipos y sistemas de juego que no nos representan. 

Adoro ver hinchas furibundos de un equipo triste, quebrado, malo, en décima división, pero al fin y al cabo su equipo. El fútbol es una manifestación de arraigo hacia un lugar, hacia sus tradiciones y su gente. Dime de qué equipo eres y te diré quién eres. Si en China, o en EEUU, o en el Golfo Pérsico el Manchester Uniter vende camisetas como vender pan, se debe en gran medida a que la pasión por el fútbol en todos esos lugares no tiene un representante que los identifique como ciudadanos globales y que acapare las miradas del mundo. A esa situación responden haciendo gala de su capacidad adquisitiva. 

Pero el eje principal del fútbol mundial es Sudamérica. La Copa Libertadores era en mi concepto el mejor campeonato de clubes del mundo, el más emocionante, el más pasional, el que más expectativa generaba, el torneo que reunía más clubes grandes del mundo y por eso mismo el más impredecible. Era maravilloso terminar las noches entre semana con un partido de Libertadores o Sudamericana que era un espectáculo asegurado. El escándalo de corrupción que parece no terminar significó el ascenso de una nueva dirigencia marcada por la falta de carácter y el poco o nulo liderazgo que significa ser cabeza de la confederación más competitiva de la FIFA. Así se ha iniciado una era de progresiva y decadente imitación del fútbol europeo.

Si la Copa se juega en un semestre, la intensidad es mayor porque cada semana hay partido, hay más densidad de concentración, es más frenética, más emocionante, y lo mismo la Sudamericana. Jugar las dos copas durante todo el año es como jugar un mundial durante un semestre.

En Sudamérica el fútbol es natural, nace con las personas y se manifiesta en las calles, en las tiendas, en el fenómeno nacionalismo en cada uno de sus países. Ambos semestres eran palpitantes, cautivaban la atención de todo el continente y el mundo por la calidad de sus participantes y del fútbol que se desplegaba. 

Pero somos unos igualados. Lo que hacemos en Sudamérica no es lo suficientemente bueno y tenemos que copiarnos de un fútbol europeo que recalco, sin sudamericanos no sería lo mismo. Hoy la Copa (bodrio) Libertadores se juega en simultaneo con la Sudamericana como en Europa. ¿Alguien me puede nombrar cinco equipos que jueguen la Copa de Europa? ¿Alguien puede nombrar cinco equipos de la Sudamericana? Con este nuevo sistema, diariamente se juegan una cantidad enorme de partidos que no sé a qué copa pertenecen, con una cantidad de fases que no entiendo como operan y en dos torneos que van a tomar un año interminable. El fixture es un desorden. 

Al jugarse al mismo tiempo los dos torneos se restan importancia. La Copa Sudamericana es una especie de segunda división continental, un torneo que ni quita ni pone. Esta falta de amor hacia el fútbol sudamericano de los dirigentes del fútbol sudamericano fue identificada de inmediato por los clubes mexicanos que por supuesto se abstuvieron de semejante carnaval. Históricamente todos los clubes mexicanos habían sido competitivos en ambas copas e incluso Pachuca fue campeón sudamericano en 2006. Ellos han sido otros sacrificados de la limitadísima visión de los dirigentes sudamericanos serviles falderos de un fútbol al que le sobra dinero pero le falta corazón. 

¿Qué equipos juegan la Sudamericana? Ni idea. Un día canaleando vi que jugaban Patriotas de Tunja (Tunja queda en Colombia) contra Everton de Chile (no sé de qué parte de Chile sea), no sé si por Libertadores o por Sudamericana. No importa, ya no importa, es lo mismo. Solo los estadistas de la confederación y los económicamente beneficiados de que ambas copas se extiendan un año (la Conmebol vende los derechos de transmisión de la Copa) pueden estar al tanto de todo ese fútbol, que está lejos de ser lo que fue hasta el 2016. 

No me extrañaría que la Conmebol, ente que vilipendia como ningún otro el fútbol sudamericano, preocupada al ver que no nos parecemos lo suficiente, empiece a incluir equipos europeos tratando de enriquecer nuestro fútbol tan aburrido. ¡¡¡Oh un momento!!! Creo que ya hay una propuesta para modificar la Copa América de tal modo que incluya Selecciones más competitivas que las aburridas Brasil, Argentina, Uruguay, Chile o Colombia, por no nombrar las demás que hacen de las eliminatorias de Conmebol las mejores del  planeta.

Gracias Conmebol por sacarnos de ese primitivismo futbolístico en el que hemos vivido y por acercarnos al buen y único fútbol europeo. Podrían por qué no, jugar los partidos de Champions en Sudamérica y reemplazar esas anticuadas y aburridas Copas Libertadores y Sudamericana. Que por favor Europa nos enseñe a jugar fútbol. Que todas las escuelas de Sudamérica sigan el consejo tácito de la Conmebol y empiecen a jugar como un ajedrez. Gracias Alejandro Domínguez y Ramón Jesurún por menospreciar ese fastidioso fútbol sudamericano y hacer todo lo posible por eliminar las diferencias que hacían de las dos confederaciones un fenómeno único. Es más, que ni se juegue Libertadores ni Sudamericana, para la Conmebol con la Champions es suficiente.

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